Esto de viajar sola solita…

Cuando inicié el viaje, pensé que estaría sola la mayor parte del tiempo y sería complicado conocer gente, porque siempre me he considerado algo introvertida (al principio). Sin embargo, me gusta la aventura, así que estaba mentalmente preparada para ello.

Para mi sorpresa, hasta ahora nunca he estado realmente sola, y resulta que hablo hasta por los codos. Conversando con Martin en Nica, de hamaca a hamaca, llegamos a la conclusión de que estamos tan solos, que cualquier espacio con gente como nosotros, es digno de aprovecharse. Así que volcamos todo lo que llevamos acumulado de todas esas largas horas de camino, en conversaciones infinitas.

Nos topamos en autobuses, hostales, paradas, cafés, caminatas. Donde vemos una mochila en medio de la nada, nos sentimos acompañados.

Mi Facebook se ha convertido en inmigración, y mi teléfono tiene una colección de códigos internacionales, incluyendo el mío, que por ahora es +506. Es de esperar al final de cada encuentro, un respectivo: Hey! add me on Facebook.

Lo otro es la estadía. Es la primera vez que me quedo en dormitorios, en hostales. Una habitación, con 10 camas para viajeros puede resultar ideal para conocer gente tan “sola” como yo.

Ver hombres cambiarse, que duerman en boxers, mujeres en pantys, ropa que se seca donde se pueda guindar, y llevar tu casa en un backpack ya no resulta extraño. (Ya imagino la cara de mi mami después de estas dos líneas). Y no, no es como parece jaja. Hay lugares muy lindos, limpios, agradables.

Cada hostal es diferente y sus ocupantes también. Desde los pisos de madera que crujen hasta los que te ofrecen un “Gallo Pinto” todas las mañanas. Los que no tienen Aire Acondicionado y los que sí, con literas, sin literas, cuartos de niñas, otros mixtos, con piscina, y lo que nunca falta, las hamacas para conversar y descansar.

Después de un tiempo, llega un momento en el que te comienzas a deshacer de lo que antes pensabas que eras. La privacidad queda reservada para las ideas, unos audífonos me bastan para estar sola. Me despego de estándares sociales, de lo material, porque ya no tengo ni la mitad de mi closet o mis comodidades. Dejo ir los prejuicios, y me siento cada vez más yo. Más segura de lo que soy. Pocas opiniones importan, porque son de gente que no sabe lo que vivo o no se atreven a hacer lo quep hago.

El día a día es preguntar y contestar de dónde eres, de dónde vienes, hacia dónde vas. Conversación normal para romper el hielo, ya el resto depende la conexión que establezcas con los demás.

Aprender se hace simple, te mueves entre conversaciones con gente que por un momento son tu persona más cercana, tus mejores amigos o tu nueva familia por un par de días, tu summer love una semana o tu nuevo compañero de aventuras para futuros viajes.

A veces es agotador, y siempre gratificante. En muchos casos, simplemente tengo que alejarme o pedir estar sola. Culturalmente me siento millonaria, ahora domino las millas, pounds y feets. Mi idioma a veces es el inglés, otras el español y puede que se me escape un bon voyage, un pura vida o sababa.

Hablar sobre Venezuela es parte de la rutina, porque siempre alguien pregunta de dónde soy. Termino triste por las noticias, o con ganas de regresar por lo hermoso que es mi país. A eso le siguen preguntas como, dónde aprendí a hablar inglés, si la gente de mi país habla inglés como yo, si somos tan desarrollados y estudiados, incluso si tenemos ciudades. Caracas te quiero.

He dado lecciones de baile, un poco de salsa a una alemana, un poco de merengue a un holandés, que terminó frustrado diciendo que era muy mandona jajaja. Sí, lo soy. También he recibido hasta propuestas de matrimonio, esas van a otro escrito porque las historias son locas, es por eso que llevo conmigo una libreta que compré en Nica. No quiero olvidar ni un segundo de lo que vivo.

Las cocinas son de todos, alguien se va y te deja sus ingredientes, a veces te cocinan, a veces cocinas tú. Es lindo convivir como ciudadano del mundo, aunque en otras ocasiones te encuentras con gente que provoca lanzar por la borda, generalmente, el viajero (no turista) es abierto, maduro y amable.

Es tomar y soltar, Catch and Release, como el soundtrack de este escrito. Es lo que hago todos los días, conocer y despedir gente de mi camino.

Ahora tengo el cabello más claro por el sol, la piel más tostada, la gente me calcula 22/24 años. No uso maquillaje, visto ropa de verano y traje de baño para trabajar en mi laptop. Mi oficina es una hamaca. He conseguido descuentos por parecer local, e incluso algunas cosas gratis.

Me decía un gringo ayer, que yo sabía cómo conseguir las cosas solo con sonreir y que no me hiciera la loca…

No tiene sentido, pero será verdad?

 

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Luis Daniel Loaiza Daniels dice:

    Excelente! Millonaria-Culturalmente, me gustó eso… Y lo que te falta por recorrer (+Millas = +Milli).

    Un abrazo.

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    1. Deines Rojas dice:

      Es lo más sabroso jajajaja comer, conocer, hablar pajita, tomar

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  2. jhoanna braca dice:

    Me gusta!!!!! me gusta!!!! te quiero un mundo amiga, éxito por el mundo, cuidate!!!muchos abrazos

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    1. Deines Rojas dice:

      Gracias amiga! Un abrazote enoooooooooorme

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